violencia

De cómo el abusador juega el rol de víctima

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Muchos de nosotros, víctimas de ASI, hemos tenido que soportar ver a nuestros agresores o abusadores hacerse las víctimas.

Muchas veces, el abuso viene acompañado de violencias físicas, y en estos casos, el perfil psicológico del abusador es mucho más complicado que el del abusador que no es violento, aunque no más peligroso.ASI 7

Muchas veces, después de actuar de forma violenta, estos sujetos se sienten mal; toman un mínimo de conciencia de lo que han hecho y saben que está mal, que no es correcto, que han hecho daño. Ese mínimo de lucidez no les sirve para cambiar lo suficiente como para dejar de agredir, pero es suficiente para que sientan arrepentimiento durante una décima de segundo.

El arrepentimiento nos lleva a las personas a ser auto-críticos con nuestro propio comportamiento: ¿habré hecho bien? Gracias a eso somos capaces de recapitular cuando nos portamos mal con otra persona. Siempre y cuando, claro está, dispongamos de los recursos cognitivos y la humanidad suficientes como para hacernos responsables de nuestros actos.

El agresor y el abusador no parecen tener esto. Esa décima de segundo de arrepentimiento no les lleva hacia la auto-crítica sino hacia la victimización. El camino lógico para cualquier persona sería: he hecho mal – es mi responsabilidad – no quiero volver a hacer lo mismo – es necesario que me corrija. A continuación la persona desarrollará vías para controlar su comportamiento en las situaciones semejantes en el futuro. Sin embargo, el camino en la cabeza de un agresor o abusador es muy distinto: Me has hecho comportarme así – no es culpa mía – ¿seré un monstruo? – me siento mal y sufro – no me van a querer…

Esta manera irresponsable de pensar, normalmente lleva a estas personas a mostrar actitudes y comportamientos más típicos de una víctima que del victimizador. Autocompasión, llanto, hiperactuación, montajes dramáticos… Por supuesto esta maniobra se lleva a cabo siempre en público y si puede ser, delante de la víctima a la que abusan-maltratan; se realiza inmediatamente después de haber desplegado un comportamiento violento, porque si no, no tiene sentido… En casos extremos puede llevarles incluso al intento de suicidio, de modo espectacular y con muchos aspavientos y teatralización. ¡Pero cuidado! nunca al suicidio en si, puesto que no tienen ninguna intención de morir. La persona que desea morir de verdad lo hace en privado.

ASI 9 No suelen ser personas excesivamente inteligentes pero son astutos. Saben que siempre habrá alguien en su entorno que les apoyará en todo lo que hagan y digan, incluso si son barbaridades. Y aciertan. Por norma general la esposa está vendida a la voluntad del marido. También los hermanos u otros familiares pueden acabar poniéndose de su lado. Es más, hará girar las tornas de tal manera, que al final el culpable de su malestar será sin duda su víctima.

Todo esto les exculpa de las responsabilidades, de forma que quedan impunes y limpios, su autoestima fuerte, su Poder intacto, listos para volver a atacar una próxima vez.

Por su parte, la víctima queda debilitada, exánime, agotada… Una violencia más que refuerza su papel de víctima – en este caso de verdad – junto con una traición más de todo su entorno.

Todavía no sé qué duele más.